PRINCESA CHNAB’JUL: UNA HISTORIA DE IDENTIDAD, CULTURA Y REPRESENTACIÓN
PRINCESA CHNAB’JUL: UNA HISTORIA DE IDENTIDAD, CULTURA Y REPRESENTACIÓN
De Reina Indígena Departamental a Princesa Chnab’jul: más de cinco décadas de historia de la mujer indígena de Huehuetenango
Huehuetenango, Guatemala. La historia de la Princesa Chnab’jul está estrechamente vinculada con la identidad cultural de Huehuetenango y con la representación de las mujeres de los pueblos originarios. Durante más de cinco décadas, este certamen ha reunido a representantes de diferentes municipios y comunidades, convirtiéndose en un espacio donde convergen la indumentaria, los idiomas, las costumbres y las tradiciones que distinguen al departamento.
Sus antecedentes se remontan a 1973, cuando, en el marco de las Fiestas Julias de Huehuetenango, la Municipalidad realizó por primera vez el certamen denominado Reina Indígena Departamental de Huehuetenango. La primera representante fue Ovidia Ortiz, originaria de San Ildefonso Ixtahuacán y perteneciente al pueblo Mam. Su elección abrió un camino que sería continuado durante las siguientes décadas por mujeres procedentes de numerosos municipios.
La historia del certamen también ha estado marcada por los acontecimientos que atravesó Guatemala. Debido al conflicto armado interno, la actividad permaneció suspendida durante tres años, entre 1980 y 1982. La tradición se retomó posteriormente y en 1983 ocurrió uno de los episodios más recordados de su trayectoria, protagonizado por una mujer cuya historia quedó ligada al nacimiento de una nueva denominación para el certamen.
LUCÍA LÓPEZ ORDÓÑEZ Y UNA NUEVA ETAPA
En 1983, Lucía López Ordóñez, originaria de San Sebastián Huehuetenango y hablante del idioma Mam, participó en el certamen de Señorita Fiestas Julias. De acuerdo con el relato histórico recopilado, Lucía obtuvo el primer lugar; sin embargo, no recibió la corona principal. La primera finalista fue coronada como Reina de las Fiestas Julias, mientras que a Lucía se le otorgó el título de Princesa Chnab’jul.
Posteriormente fue investida en la entonces Zona Militar No. 19, dando paso a una nueva etapa en la historia de la representación indígena departamental. Este episodio forma parte de la memoria del certamen y permite comprender algunas de las dificultades que las mujeres indígenas enfrentaron históricamente para acceder a espacios de representación pública y cultural.
A partir de entonces, el título de Princesa Chnab’jul adquirió una identidad propia dentro de las Fiestas Julias. Más allá de una corona, comenzó a representar la presencia de los pueblos originarios dentro de una celebración que reúne a la población de Huehuetenango.
EL NOMBRE Y SU EVOLUCIÓN
Con el transcurso de los años, el nombre del certamen ha sido escrito de diferentes maneras. Esta situación debe comprenderse dentro del contexto lingüístico de cada época, pues cuando surgió la actividad todavía no existía una ortografía normalizada para los idiomas mayas que fuera utilizada de manera generalizada.
Según el arqueólogo huehueteco Dr. Víctor Castillo, consultado para esta investigación, las palabras de origen maya podían escribirse entonces de acuerdo con los criterios utilizados por cada persona o institución. Con la posterior normalización de las grafías de los idiomas mayas y la regulación de su escritura por la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala, corresponde adoptar la forma establecida conforme a la ortografía vigente.
Por ello, las distintas formas que aparecen en documentos, fotografías y publicaciones antiguas deben entenderse como parte de la evolución histórica del nombre y no necesariamente como errores de quienes las utilizaron en su momento. La documentación contemporánea debe procurar emplear la grafía actualmente reconocida para preservar correctamente la identidad lingüística y cultural de la denominación.
UNA CORONA QUE TRASCENDIÓ EL DEPARTAMENTO
La historia del certamen también registra momentos en los que su representación trascendió los límites territoriales de Huehuetenango. En 1989, por ejemplo, participó Florinda Gómez López, originaria de San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, quien obtuvo la corona.
Su participación constituye un capítulo particular de esta trayectoria, al incorporar a una representante procedente de otro departamento y fortalecer los vínculos culturales entre comunidades del pueblo Maya. El hecho demuestra que la identidad cultural expresada a través del certamen ha encontrado puntos de encuentro más allá de las fronteras administrativas.
LA EVOLUCIÓN DE LOS SÍMBOLOS
La representación de la Princesa Chnab’jul también ha experimentado transformaciones en sus elementos ceremoniales. Durante los primeros años, la corona fue elaborada en madera o incluso hubo períodos en los que no se utilizó una corona formal. Con el tiempo, estos elementos fueron adquiriendo un carácter distintivo y permanente.
En 2018 comenzó a utilizarse una corona rotativa de plata, acompañada de una barra, elaborada en Cobán, Alta Verapaz, a iniciativa del profesor Lico Méndez. La primera representante que portó esta nueva pieza fue Dalyna Irene Hernández Basilio. Su carácter rotativo permite que el mismo símbolo continúe acompañando al certamen y sea entregado sucesivamente a cada nueva representante.
Otro elemento distintivo es el chachal, pieza que pasó a formar parte de la representación ceremonial. El chachal rotativo fue implementado en 2014, después de ser donado por Clara Fernanda Gómez, quien entonces ostentaba el título de Princesa Xinabajul. Desde ese momento, se incorporó a la indumentaria y a la imagen ceremonial de las representantes.
También forman parte de la identidad visual del certamen los colores amarillo y verde, utilizados en el rebozo o banda de la representante desde 2016. Estos elementos, incorporados en diferentes momentos, constituyen hoy parte de la imagen que identifica a la Princesa Chnab’jul.
JACALTENANGO, DOS FECHAS PARA LA HISTORIA
Entre los municipios que han dejado una huella especial en la trayectoria del certamen se encuentra Jacaltenango. En 1998, cuando se celebraron los 25 años de la actividad, correspondientes a sus Bodas de Plata, la corona fue obtenida por María Cristina Sánchez, representante de ese municipio.
Veinticinco años después, en 2023, al conmemorarse las cinco décadas del certamen, nuevamente una representante de Jacaltenango obtuvo la corona. En aquella ocasión fue Ramona Guadalupe Hernández quien recibió la representación.
De esta manera, Jacaltenango quedó vinculado a dos de las fechas conmemorativas más significativas en la historia de la actividad: las Bodas de Plata y las Bodas de Oro.
MUJERES QUE LLEVARON A HUEHUETENANGO A ESCENARIOS NACIONALES
El legado del certamen también puede observarse en la trayectoria posterior de algunas de sus representantes. Varias mujeres que anteriormente llevaron la corona de Reina Indígena Departamental o Princesa Chnab’jul alcanzaron posteriormente títulos de carácter nacional, llevando consigo el nombre de sus municipios y la identidad cultural de Huehuetenango.
Entre ellas se encuentran María Camposeco Silvestre, de Jacaltenango, quien obtuvo el título de Rab’in Ajaw en 1985; Lidia Guadalupe Alonzo Nolasco, de San Pedro Soloma, en 1993; y Mariana Liliana Sales Jacinto, de San Ildefonso Ixtahuacán, en 2006.
También destacan Clara Fernanda Gómez Ramírez, en 2014, y Dalyna Irene Hernández Basilio, en 2018, quienes posteriormente alcanzaron el reconocimiento nacional como representantes en el certamen de Flor Nacional del Pueblo Maya. Estos logros forman parte de la proyección que algunas de las participantes han alcanzado más allá del ámbito departamental.
UNA CORONA REPRESENTADA POR NUMEROSOS MUNICIPIOS
La recopilación histórica disponible registra la participación y los triunfos de representantes de diferentes municipios. Entre 1973 y 2022, San Ildefonso Ixtahuacán y Jacaltenango aparecen con siete coronas cada uno, mientras que Todos Santos Cuchumatán, San Pedro Soloma y San Rafael Petzal registran cuatro.
Santa Cruz Barillas, Santa Eulalia y San Sebastián Huehuetenango cuentan con tres coronas cada uno, mientras que Colotenango registra dos. También han obtenido la representación, en una ocasión, San Pedro Necta, Aguacatán, San Gaspar Ixchil, San Juan Ixcoy, San Juan Atitán, San Mateo Ixtatán y San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango.
Más allá de las cifras, cada municipio representa una parte de la diversidad lingüística y cultural que caracteriza a Huehuetenango. Detrás de cada corona existe una comunidad, una familia, una historia y una tradición que llega hasta el escenario de las Fiestas Julias.
UNA TRADICIÓN QUE RECOBRÓ FUERZA DESDE 2022
Las Fiestas Julias fueron suspendidas durante 2020 y 2021 como consecuencia de la pandemia de COVID-19. Con el retorno de las actividades en 2022, la Municipalidad de Huehuetenango, bajo la administración del alcalde municipal Gustavo Adolfo Cano Viatoro, retomó la realización del certamen de Princesa Chnab’jul.
Para esta nueva etapa se contó con la participación de personas que habían formado parte de la comisión que históricamente había acompañado la actividad. La Municipalidad y esta comisión trabajaron conjuntamente en la reorganización del evento, con el propósito de recuperar su importancia dentro de las Fiestas Julias y fortalecer las condiciones de participación de las candidatas.
El proceso también permitió reconocer que durante diferentes etapas habían existido dificultades relacionadas con el apoyo, la dirección, el trato y el respeto hacia las participantes. A partir de 2022 se impulsó una visión orientada a dignificar la participación de cada candidata, otorgarle el realce que merece y garantizar que su presencia dentro del certamen constituya una experiencia de reconocimiento cultural y personal.
Desde entonces, las candidatas a Señorita Fiestas Julias y Reina Departamental de Huehuetenango participan en actividades de convivencia junto con las candidatas a Princesa Chnab’jul. Esta integración ha permitido establecer un espacio común dentro de las Fiestas Julias, donde las diferentes representantes pueden compartir experiencias y expresar sus mensajes ante la población.
La Princesa que ostenta la corona también tiene participación dentro de las actividades de Señorita Fiestas Julias y Reina Departamental de Huehuetenango. De esta manera, su mensaje no queda limitado al momento de su elección, sino que forma parte de una programación más amplia de representación cultural y convivencia.
La integración se refleja incluso en los espacios y recursos utilizados. El escenario y el montaje preparados para la elección forman parte de la misma infraestructura empleada para los eventos de Reina Infantil, Señorita Fiestas Julias y Reina Departamental de Huehuetenango. La intención es ofrecer a cada certamen condiciones dignas y acordes con la importancia que tienen dentro de las celebraciones del municipio.
IDENTIDAD Y RECONOCIMIENTO A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
El sentido de la Princesa Chnab’jul adquiere una dimensión especial por su relación con la historia y la identidad de los pueblos originarios de Huehuetenango. El nombre evoca el valle de Xinabjul, territorio en el que se encuentra Zaculeu, y dentro de la tradición cultural del certamen representa simbólicamente a la hija del pueblo, vinculada a la memoria de Kaibil Balam, al pueblo Mam y a la herencia de los pueblos originarios.
Aunque participan mujeres pertenecientes a las diferentes culturas y comunidades lingüísticas del departamento, la figura de la Princesa se ha convertido en un símbolo de reconocimiento a la identidad indígena de Huehuetenango. Su presencia permite reunir en un mismo escenario distintas expresiones culturales y reafirmar el valor de los pueblos originarios como parte fundamental de la historia del departamento.
Esta dimensión cobró especial relevancia en 2025, cuando Huehuetenango conmemoró los 500 años de resistencia de Zaculeu. En ese contexto, la Municipalidad de Huehuetenango, por medio de la Comisión de Festejos y bajo la conducción del alcalde Gustavo Adolfo Cano Viatoro, impulsó actividades destinadas a fortalecer el reconocimiento de los pueblos originarios y su aporte a la historia y a la identidad del municipio.
La Princesa Chnab’jul se incorpora así a una memoria que une pasado y presente: la historia de Zaculeu, la resistencia de los pueblos originarios, la cultura Mam y las distintas comunidades que conforman el actual departamento de Huehuetenango. Su corona representa, en este sentido, mucho más que un reconocimiento personal: constituye un símbolo de pertenencia y continuidad cultural.
UN EVENTO DEL MUNICIPIO DE HUEHUETENANGO
La elección de la Princesa Chnab’jul forma parte de las Fiestas Julias de la Municipalidad de Huehuetenango. Su organización se desarrolla dentro del marco establecido para estas celebraciones, mediante la Comisión de Festejos y la comisión que cada año participa en la coordinación y realización del certamen.
Se trata de una tradición nacida en el municipio de Huehuetenango que, con el paso del tiempo, ha trascendido sus límites territoriales y ha abierto sus puertas a representantes de los distintos municipios y comunidades del departamento. Esa participación departamental no modifica su origen ni su carácter institucional: el certamen pertenece a la tradición festiva y cultural del municipio de Huehuetenango y su realización corresponde a la Municipalidad.
Desde 2022, la Municipalidad ha trabajado junto con personas que han formado parte de la comisión histórica del certamen para fortalecer su organización, recuperar su prestigio y brindar a las candidatas un espacio digno, respetuoso y acorde con la importancia de la tradición.
Además, el evento de elección de la Princesa Xinabhul ha desarrollado otras actividades en torno al mismo, las cuales han cobrado mayor realce a partir del año 2022, fortaleciendo la participación ciudadana y la promoción de la cultura y las tradiciones de Huehuetenango. Entre ellas se encuentran:
Festival Gastronómico de la Princesa Xinabhul. Más de 80 expositores del departamento participan con gastronomía, artesanías y productos representativos de Huehuetenango.
Carroza de las Fiestas Julias. La Princesa Xinabhul participa en una misma carroza junto a la Señorita Fiestas Julias y la Reina Departamental de Huehuetenango.
Despedida de la Princesa Xinabhul. Desde 2025, la despedida se realiza en la Plaza de Armas, con la presentación de una marimba reconocida y abierta a todo público.
Festival de Danzas Mayas. Actividad que reúne expresiones de la cultura maya y que reconoce a los participantes con premios en efectivo.
Así, Princesa Chnab’jul continúa escribiendo una historia que comenzó en 1973. Una historia de mujeres, municipios, idiomas, indumentarias y comunidades; una historia que reúne diversidad cultural y memoria colectiva, y que encuentra en las Fiestas Julias un espacio para reconocer la riqueza de los pueblos originarios de Huehuetenango.
Princesa Chnab’jul es, finalmente, una historia escrita por muchas mujeres y conservada por muchas generaciones. Una historia que nació en Huehuetenango, que pertenece a su memoria y que continúa construyéndose con cada nueva representante.
Escrito por: Héctor MéndezOficina de Relaciones Públicas
Fuente documental: Santiago Caño, coleccionista de fotografías de ex Princesas Chnab’jul, cuya recopilación constituye una referencia para reconstruir parte de la memoria gráfica e histórica del certamen.








Festival Gastronómico de la Princesa Xinabhul. Más de 80 expositores del departamento participan con gastronomía, artesanías y productos representativos de Huehuetenango.






Comentarios